Cinco poemas de Marta Jazmín García

Último día

Si la palabra es un troquel
del infinito

y así nos fuimos repitiendo
en pequeñas formas
desiguales.

Si somos heridas
que coagulan el retorno,
epigramas convexos,
tácitos subterfugios
que se agotan.

Si somos el listado de nombres
y la hora exacta
de un desprendimiento:

—Hágase el principio.
—Hágase la nada.

El mundo
siempre ha existido
por una palabra.

En suspenso

Hay una cierta gradación
en los lamentos.
Como un cuerpo
que es más pesado que otro
o una ausencia más hueca.

Se habla incluso
de fechas específicas:
nacimiento
espesor
caducidad
muerte prematura.

La memoria es una cercanía
en suspenso, que sonríe
sus tristes anaqueles.

No sabemos el peso del dolor
hasta que un día
no pesa.

El presagio de la inercia

Mi voluntad tiene la forma de un pájaro
muerto, abierto y quieto en el aire.
Presiento cómo extiende
compasivo
su escondite de plumas cenizas
debajo del sol
y encima de mi libertad.

Sobre este camino desnudo
también hace frío de los simulacros celestes
que sobrevuelan la Tierra.

Ya una vez creí escuchar
las campanadas de mil parpadeos
anunciando una visión de mí
abandonada en los desagües del desierto.

y otra vez bajo esta sombra
los ojos se entreabren como labios
en medio de todas las palabras.

Lecciones de lectura

La primera vez
que me enamoré de una palabra
tenía menos de cuatro años.
“Arista”, leí con dificultad
porque apenas aprendía con mi hermana.
A esa edad, el mundo ya me parecía
muy extraño.
Fueron los colores en la tapa del disco
o el nombre de una compañía
de música.

Mi madre decía
que algunos objetos, como esos
no son para los niños.
Que muy adentro,
un círculo siempre se sostiene
con palabras.

Mi madre, que sabía llorar
y estar despierta.
Conserva esta canción
en sus retinas.

Las cosas que no sucederán
también ocupan
su lugar en el mundo.

nacer o no ser

La ruta de la inmortalidad
siempre es dúctil

y a veces construye
dos templos iguales.

De todo cuanto existe
hay una faz y un reverso

Urdimbre silenciosa de
lo deseos perdidos.

Es cierto que existimos
rondando eternidades.


Marta Jazmín García (Puerto Rico, 1983). Ha publicado Luz fugitiva (San Juan, Puerto Rico, 2014) con Ediciones Callejón, como parte del certamen El farolito azul. Se dedica a la enseñanza de literatura y redacción a nivel universitario y forma parte del programa de Lengua española y sus literaturas, de la Facultad de Filología, de la Universidad Complutense de Madrid. Su investigación se centra en la poesía española contemporánea, específicamente la denominada poesía del silencio. El único refugio son los párpados (El Taller Blanco Ediciones, Bogotá, Colombia, 2020) es su más reciente publicación. Reúne poemas de su primer libro y de los poemarios inéditos en El sitio del relámpago y Antimateria.

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